lunes, 22 de noviembre de 2010


Soy una insignificante persona. Un ser diminuto, escondido bajo un cielo inmenso. Un cielo que reclama a gritos solo un poco de atención, cubriendo la monótona ciudad de extraordinarios y diversos colores. En un mundo que sufre por el dolor que nosotros le causamos diariamente. Ese mundo que llora por las injusticias y el sufrimiento ajeno. En este mundo estoy parada, sin saber qué hacer, sin saber a dónde ir, esperando una libertad lejana que, probablemente, nunca toque mi puerta. Pensando constantemente en generar un cambio.
¿Cuán ingenua debo ser para creer que alguien tan insignificante como yo puede generar algo tan trascendental?
Creo, o más bien, quiero creer, que el cambio es posible. Que en algún momento las lágrimas se van a secar, como cual río en pleno verano y la magia del cielo vencerá a la frustrante rutina de una vez por todas.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Maldito Calentamiento Global.





Caminatas bajo el sol, vestidos y sandalias.
Los rayos del Sol, se acercan cada vez más a nuestras cabezas, abrigan nuestra piel hasta sofocarnos, nos miran a los ojos sin siquiera disimularlo.
Las tortugas se despiertan, aunque sea madrugada. Los Animales desean desesperadamente que les arranquen la piel. Los asesinos se disfrazan de hadas madrinas y les conceden sus deseos a almas vacias sin compasión, sacandole la felicidad a pequeños inocentes. ¿Para qué las necesitan?, ¿No les basta con su mugrienta piel? No servirá para esconder tu desgracia. Bajo el sol, los vestidos y sandalias no te tapan.